La musa en mal estado de Arkhöna

arjonesOh, guitarra,
cuerpo de mujer.
tocate, tocate,
vibra de placer.

escribo canciones con baba,
con flujo, con bilis,con pez;
con sangre entra la letra
rodeada de moscas termina:

inspiraré una sopa de letras,
la eyectaré en la letrina.

Pato Balseiro em pesquissa do amor

balseroHa construido una balsa, pero no para naufragar; para remontar el río.
Abajo pasan peces y piedras y algas como recuerdos del futuro.
Pato Balseiro desanda su historia rio arriba, pero no es un salmón.
No busca perpetuarse.
Su amor, Pata Vilanova, no lo espera, aunque lo desea; ella uso su fertilidad en estaciones pasadas, con otros, bajo otros cielos.  
Si Pato llega a la cumbre, se encontrarán solo por el placer de hacerlo, por el esfuerzo, por el peligro, por el recuerdo.
Y mientras empuja la caña entre las piedras, estas parecen decirle hundidas entre lágrimas “¡No vayas, no lo hagas, no vale la pena!”
A Pato no le importa; esa ha sido la forma de amar que conoció.

Cuanto me falta para llegar al mar, cuanto me falta.
Las huellas que me llevan para atrás, eso me ata
al pasado que yo creo que me fue
tal vez solo una ilusión que soñaré
cuando piense en qué pude ser
sabiendo que no soy ni lo que fui.

Soy un gato de mar,
sin sardinas, ni nadar se
si caminas yo te sigo
y me ahogo sin testigo
soy un soplo, un intento
el amague de un zarpazo lento.

Me estoy yendo mas allá
sin haber probado más
que el fracaso,
con nostalgia de aquel día
entre los brazos de una mina
con que me hice una película de vida.

Manoulek Ortega

ñam

ñam

“Hola, me llamo Manoulek Ortega y vivo con Chamamé desde hace más de tres décadas. Somos mejores amigos y nos contamos todo.
Me gusta comer pepino, sandía, durazno y manzana.
En verano me gusta correr, zapatear sobre el piso de madera y darme baños de sol.
El invierno me lo paso torrando, aunque de vez en cuando me despiertan las lluvias o los obreros de la construcción que laburan hasta los domingos a la mañana.
Dicen que tengo pinta.  Yo creo que es la personalidad.

Lo que sí,  si querés seducir, es fundamental andar generando una onda.
Más que nada es una actitud…

 

Actitud Ortega.”

El Tony

 

tony Ecos de sopapa en el zaguan 
y los reflejos que se van
colando al filo del reloj. 

Casi al estallar mi corazón,
loco de espera, un tazón,
café con leche, leo El Tony.

Yo te he desnudado en mis sueños
tengo el cuello anudado, 
estoy al borde del amor;

lleno de calientes pretensiones
con que vea tus calzones 
me sentiré un ganador.

El Coronel tiene la Bandeja de Entrada vacía

Ya esta a la venta la nueva e-novela de Gabbo García Market: “El Coronel tiene la Bandeja de Entrada vacía”. Un cyber drama que Gabbo escribió durante su estadía en Vietnam,  destino donde pasó una temporada con el objetivo de disfrutar de sus playas y aprovechar los bajos precios de la prostitución infantil. 

"Maldito Echelon!, ¿cómo hacen estos spammers para darse cuenta?"

"¡Estúpido Echelon!, ¿Cómo hacen estos spammers para darse cuenta?"

Encuentro con dolina

 

Hay muertos que son empadronados en partidos para sumar votos. Así se ganan muchas elecciones, acaso la mayoría. También hay el caso de los semimuertos como yo, que son afiliados sin saberlo. 
Así me paso con el Justicialismo. 
Hace un tiempo me llegó una citación para presidir una mesa por unas internas del PJ Capital . Enfurecido me dirigí a la unidad básica más cercana a mi domicilio. Cuando llegué al punto, un muchacho de pelo largo hablaba por movicom. “¡que locura, papa!” decía. “..re-putas… si, wimpas…y, todo por un plan trabajar..”. Me miró y me hizo un gesto de que espere. Luego continuó “¿…en las tetas? ¡Quehij!”. Cuando se dio cuenta de que la conversación me interesaba, le dijo a quien tenía del otro lado de la línea que lo llamaría después. Me miró y con una sonrisa se justificó mientras señalaba el celular “son los móvil que nos dan… son gratis”. Sin dejar pasar un segundo más (ese día comenzaba mis clases de origami), le describí mi problema. Se sorprendió “¿Pero como que no querés ser un muchacho de Perón?”. “no, no quiero. Soy anarco-ecologista y creo que la utopía es un trabajo de todos, todos los días”, le contesté con seguridad. “uh, otro que cree que no es Peronista!” me dijo con una sonrisa cómplice. “¿vos sabías todo lo que hizo Perón?”. “Sí” contesté “regaló juguetes y trajo gente del campo al cinturón de Buenos Aires… y perdió el testículo izquierdo, si no me equivoco”. Tomó un teléfono viejo y mientras discaba un número me dijo “Te equivocás; lo de los juguetes lo hizo Evita, el huevo era el derecho y los descamisados vinieron solos”. Le dije que si, pero que mi problema era otro. Mientras aguardaba a que lo atiendan, me hizo el gesto de que espere. Por fin lo atendieron del otro lado del teléfono. “¿Dolina? Acá tenemos a un universitario…”. No me dejó aclararle que nada más tengo una tecnicatura en vidrieras. Solo me dijo que, antes de darme de baja del peronismo (“cosa que es más imposible que desinstalar Explorer de Windows” , me aclaró), debía hablar con un Pai Justicialista llamado Dolina. Luego presionó un botón secreto en su escritorio y una puerta se abrió. Me invitó a ingresar por el acceso secreto. Atravesé un túnel oscuro y finalmente llegué a una oficina donde me esperaba el Pai Dolina sentado tras un escritorio y flanqueado por los cuadros de Evita y Juan Domingo. Merced a excesivas cirugías, su rostro parecía de cera. En sus cachetes henchidos en botocs se insertaban dos pequeños ojos fulgurantes. Su pelo ensortijado, parecido al de Shirley Temple, era un prodigio de la microcirugía capilar. Dejó sobre la mesa el rulero que tenía en la mano para presentarse: “Soy Alejandro Dolina, artista popular. Díscúlpeme que no lo atendí afuera, pero el contacto con la atmósfera me derrite la piel”. No atiné a contestarle, detenido en las sinuosidades de su rostro sobreoperado. “usted creerá que esto son cirugías, ¿no?.”, me preguntó. “.. se equivoca. Se trata de una verdadera picadura de avispa. Me dijo el prosecretario que usted tiene intenciones de desafiliarse, querido…” hizo una pausa para mirar una hoja, luego continuó “…Hadida… ¿es un apellido chipriota?”. 
“maltés” le conteste. 
“Que interesante. maltes y no peronista. ¿Pero Anti?”. 
“no, no. Solo pro-yo”. 
“Veo, un típico caso de los 90s. Individualismo puro”. 
“puede ser. Intento ser auténtico”. 

Hizo una pausa y respiró profundo, como si mi última frase le hubiera parecido una auténtica pelotudez. Reinició su discurso: “bueno, entiendo, pero ¿usted sabe que, habiendo nacido en Argentina, usted es peronista, quiera o no?. Aún renunciando a su patria lo seguiría siendo. Incluso tal vez más. Algunos lo llaman ´nostalgia peronista´. Uno se vuelve más peronista al estar lejos de su tierra. Así como hay albúferas en la fría Islandia, o las mariposas monarcas nacen en mesoamerica, en Argentina los peronistas surgen. Así como así, por generación espontánea. El contexto marca el destino, querido Hadida.”. 

Me sentí sin argumentos. De hecho, siempre sospeché que en mi interior soy un muchacho peronista. “En realidad, el día de las elecciones tengo examen de reiki y si falto no pasaré de cinturón”, fue el último intento que ensayé para convencerlo. Su rostro de pan de utilería pareció cambiar su expresión: “Usted me ha caído simpático. He leído con fruición cada uno de los volúmenes del ´Corto Maltés´, y por eso haré una salvedad, liberándolo de esa obligación cívica tan importante para todos los compatriotas.” Tomó un folio de una carpeta, borró mi nombre de una lista y luego la depositó en un tubo neumático. “listo” concluyó. “ahora puede retirarse y hacer su reiki tranquilo. ”Gracias” le contesté, mientras me encaminaba a la puerta de salida. “un momento” me interrumpió. “¿Leyó ´Crónicas del Angel Gris?”. “No” , mentí. Entonces sacó un ejemplar y me lo firmó personalmente. “Léalo y luego me dice lo que le pareció”. 

Apenas salí de la unidad básica, fui a un local de saldos y vendí el libro por 8 pesos. Ya lo había leído hace más de diez años, y me había parecido una mezcla aberrante entre Fontanarrosa y Leopoldo Marechal, pero con la moralina de Sábato. 
Pero hay cosas que no se dicen. Una cuestión de lealtad, ¿comprenden?

Letanía de la madre del niño que quedó loco mirando al Pochoclo Josecito

mi hijo cayendo al vacío

mi hijo

mi hijo en bolsas

mi hijo dibujando círculos concéntricos por toda la eternidad.

mi hijo y las golosinas

mi hijo y las sopresas.

mi hijo moviendo las pupilas errantes

mi hijo mi hijo mi hijo

mi hijo se detuvo en una bolsa de aire

MI hijo compró nubes de madera

mi hijo celebró el culto a nuestro maiz

mi hijo quiso ser un ave de corral

mi hijo

mi hijo que sobrevivió topolin

mi hijo que sobrevivió jack

mi hijo que sobrevivió naranjú, fiss, mielcita, royalina, frutolino, suinn

mi hijo tosió goffio y no fue ningún titan

mi hijo perdió el aire manteniendo en pie la bola loca

mi hijo fumó talco gracias a menotti

mi hijo

mi hijo en cualquier esquina, en cualquier kiosco, en cualquier vereda,

mi hijo inocente, gastando sus centavos

mi hijo

mi hijo vino a quedar atrapado en la estrategia de Josecito,

mi hijo cayendo al infinito,

mi hijo escondido en el falso fondo de una bolsa de golosina,

mi hijo es de otro continente:

mi hijo será por siempre una palomita de maiz volando entre cumulus de pochoclo

Tributo a Narosky

¿Les gustan los aforismos? Aquí les presento el libro en que recopilé algunos de los que hacía en mi viejo blog llamado SNIF!, ya poco recordado en esta era de la fluidez. Si, en este mundo todo es flujo menos la genitalia de mis amantes (pero estoy tomando un curso de sensualidad, después les cuento como me fué). Ya que no puedo hacerlo in praesentia, espero que mis palabras sirvan para mojarl@s. El texto tiene también bellísimas ilustraciones salidas de mis propias manitas, ¿No es interesante?
Haced clic aquí  para bajar el Pdf. Y ¡A disfrutar! 

tapa-tributo

Divina justicia

Batman y Robin ganandose la vida como cantantes callejeros.

Y un día, Dios se acuerda de que había creado al mundo. Porque aunque parezca tan todopoderoso, Dios sufre de ausencias, lapsus y lagunas mentales. Es que, cuando creó el tiempo, creó el recuerdo, y con él, también inventó el olvido. Dios, que es la unica criatura no creada, cayó en la paradoja que implica al creador y su criatura en una relación de interdependencia. Así se debatía el demiurgo entre la soledad sempiterna y la caravana vertiginosa del convivir. Pero todo aquel que alguna vez habló con él, sabe que gusta de bajar disfrazado de paloma, que tiene oídos y que le encantan las historias.

Por lo tanto, para que las historias tengan sentido, Diós debió olvidar los finales. Es que toda esta intrincada cuestión de crear el tiempo lo había llevado a ver las faltas y ausencias como la clave de la vida. Por lo tanto, sin carencia no nace el amor, sin guerra no es posible construir la paz, y en fin, Dios estableció, basado en su experiencia de aburrimiento sempiterno y su embole sub especie aeternitatis, que la imperfección es el motor de la existencia; motivo por el cual los humanos nos equivocamos tanto, porque la vida es un candoroso ensayo acerca de la muerte cuya firma nunca logramos plasmar. Es Dios quien mete el gancho cuando ya llegamos a la última página y queda claro que es él quien siempre se lleva todos los lauros, siendo autor absoluto de todo lo que tuvo y tendrá lugar.

Pero con la justicia le pasa algo raro. 

Para no aburrirrse Dios inventa el error, que es una de las esencias de la existencia humana. Y el error se convierte en la base de la justicia, el principio de las leyes y de los abogados. Durante siglos, la humanidad estuvo sujeta a las leyes de los hombres.
Pero luego vino un tiempo en el que aparecieron los superhéroes, seres poderosos pero vulnerables, que podían ofrecernos un atajo a la Justicia. Actuaban en paralelo, haciendo aquellas cosas que los mortales no podrían.  Así, aceleraban todos los procesos judiciales y también evitaban crímenes. Llegó un momento en que la eficacia de los superhéroes era tan demoledora, que no existía el terrorismo, ni los crímenes; ni siquiera era posible realizar acciones de protesta, ni piquetes, ni rebelarse al statusquo. El hampa desapareció de un tirón de la tierra, pues en cuanto un malechor comenzaba una fechoría, aparecía un superhéroe para interrumpirlo, empaquetarlo y mandarlo de un puntinazo a otro sistema solar. 
Pero también había injusticias invisibles a los ojos de los superhéroes. Ellos estaban comprometidos con un estilo de vida un poco tonto. Creían que los malos eran solo los que ejecutaban la maldad como si fuera siempre una causa eficiente, una mano ejecutora. Entonces eran incapaces de ver los monopolios, la censura, la sobreexplotación, el trabajo infantil, la agresión contra el medioambiente; los superhéroes habían dejado al mundo indefenso frente a las multinacionales y  el planeta se encontraba realmente peor que antes.
Llegó el día en que Dios despertó de una de sus siestas (que para nosotros duran mas que una era geológica) y se dio cuenta que algo raro pasaba en una de sus creaciones predilectas: la eliminación de los conflictos aparentes por mano de los superhéroes había provocado el final de la historia.
Dios, que mas que un coleccionista de embalzamados es un jardinero, gusta de contemplar el devenir de sus creaciones; entonces, eliminó los superpoderes de los superhéroes y restituyó la vieja injusticia, mucho más armoniosa y dinámica, proveedora de conflicots, utopías y sueños, que son los que realmente nos hacen caminar por la vida.

¿Y los héroes? A los héroes los mandó a trabajar a la plaza, a sacarse fotos de la mano de niños aburridos que para no llorar les compraron globos que a las pocas horas estarán desinflados. También algunos terminaron trabajando en Trenes de la Alegría, teniendo que soportar a solteronas que les tocaban el bulto con el pretexto de que habían tomado sidra y estaban descontroladas; otros acabaron trabajando como taxi-boys, porque los homosexuales los veian enfundados en esos calzones que usan los superhéroes y les ofrecían cualquier cantidad de plata por un poco de sexo.  
 Así  fue que la era de los superhéroes terminó de una forma penosa.

Hoy nos toca el turno a los sub-héroes.