Manoulek Ortega

ñam

ñam

“Hola, me llamo Manoulek Ortega y vivo con Chamamé desde hace más de tres décadas. Somos mejores amigos y nos contamos todo.
Me gusta comer pepino, sandía, durazno y manzana.
En verano me gusta correr, zapatear sobre el piso de madera y darme baños de sol.
El invierno me lo paso torrando, aunque de vez en cuando me despiertan las lluvias o los obreros de la construcción que laburan hasta los domingos a la mañana.
Dicen que tengo pinta.  Yo creo que es la personalidad.

Lo que sí,  si querés seducir, es fundamental andar generando una onda.
Más que nada es una actitud…

 

Actitud Ortega.”

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5 comentarios

  1. Me gustan las tortugas ,siempre tuve ,la última se me escapó ,jaja ,es cierto … cuando sacaba el auto venía detrás mío y no la ví ,salió a la calle y se fué..Los vecinos me dijeron que la vieron caminando pero no la encontré más..No sabés lo que lloré ,pero me consuelo pensando que el que la tiene la va a querer como yo…..Besos..

    • ah, historias de tortugas, casitas que caminan reverenciando al sol del verano.
      La verdad que no soy un apasionado de las mascotas, pero aquél regalo me puso en un compromiso con la vida en primer término. Y luego con Ortega forjamos una amistad fuerte, profunda. Nos escuchamos mucho, y eso es bueno. La verdad que es uno de mis mejores amigos. Yo lo “mantengo” porque se que el no puede trabajar. ¿que va a hacer? ¿Trabajar en el circo?
      asi que de alguna manera yo me hago cargo de el porque no puedo reintroducirlo en la naturaleza sin dejar de saber que al poco tiempo habrá muerto de alguna infección o pisado en la ruta. O nuevamente vendido.
      Mi recomendación es que nadie tenga mascotas, porque el mascotismo es una forma de la esclavitud. Nosotros, el reino animal y el reino vegetal, somos hermanos. Debemos respetarnos, y esto será la posibilidad de perpetrarnos. Amén Zen.

  2. hola chamame! mira tu tortugo, lamento no compartir la pasion por las tortugas que tienen ambos, julie y vos.
    son feas, la verdad muero de miedo al tocarlas jajaja
    aparte te voy a denunciar animal planet!

    besos y muy bueno el blog!

  3. Hubo una época en que aquí, en la República de la Patagonia, si uno salía un poco al campo, podía ver muchas (pero muchas) tortugas.
    Ahora no hay. Algo raro está pasando: no creo que sea porque algunos padres petroleros y cariñosos (como el mío) le hayan llevado alguna a sus hijos alguna vez.
    Extraño tener una tortuga, son compañeras muy pacíficas y saben escuchar. Lo otro bueno es que es probable que lo sobrevivan a uno, ahorrándonos el dolor de verlas morir. Las tortugas son un poco menos que inmortales.
    Te felicito, Chamameitor.

  4. Bueno, eso da para discutir un cachito. Todos los perros que he tenido (y he tenido muchos, eh) fueron rescatados de la calle. Luego, como me pasa con mi perro Luke, hay que respetarles la libertad de escaparse a la calle. Después vuleven, lo que quiere decir que en casa están bien cuidados.
    Yo me estoy por mudar a Buenos Aires, y justamente me preocupa no comprometer esa libertad de mis perros.
    Otro abrazo.

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