Santa Klaus, un tipo polémico

Si reflexionan acerca de como nació Papa Noel y  cómo se masificó hasta convertirse en símbolo de la navidad, sería natural que comiencen a alejar a sus seres queridos de esas creencias, iconografías y costumbres. La influencia de Papá Noel es nefasta en las relaciones humanas, y como ejemplo me quiero detener en el hecho fundamental de la navidad: los regalos. Los niños mas o menos inteligentes pueden averiguar cómo son los regalos de sus pares, coetáneos. Sería lógico que los chicos que reciben pocos regalos o no justamente los regalos que desean, piensen que los que tienen regalos más “deseados” (esto lo definen sus pares), hayan hecho mas méritos para recibirlos. O directamente, sean mejores, más queridos o más afortunados. La lógica de la meritocracia es muchas veces, lógica de opresión.
Luego, la idea de postergación, que evoca al mito de Tántalo: los niños que tienen el privilegio de recibir la visita de Papa Noel, verán los regalos bajo el pino, ese símbolo de la colonización ambiental. Tendran tiempo para ejercitar su imaginación, pero no podrán abrirlos hasta que los adultos lo decidan. Luego, en las casas de clase media, los regalos de la abuela serán calzones o medias, el invitado extrafamiliar o el tio amarrete,  no llevarán nada o aportarán una baratija de compromiso, como un llavero del hombre araña. Luego está el regalo grande, el esperado. En el caso del niño rico, sabe que va a recibir siempre lo que pide, por lo que su problema es el aburrimiento; ese tedio es una mezcla de omnipotencia con inconformismo que lo llevará a buscar el poder y tal vez a meterse en el mundo de la política.
Para el común de los niños, a medida que van creciendo, los regalos son más utilitarios. Y con el crecimiento viene la decepción: “eran los padres”. Los chicos detectan que los padres le regalan ese día cosas que tendrían que comprarle de alguna u otra manera, como calzado o útiles escolares. Esto desata un montón de sentimientos;  empieza la especulación infantil sobre las fechas y los feriados, y por lo tanto, crea un burócrata; también el niño puede devenir  un puber autodestructivo con riesgos de caer en la droga o ingresar a sectas; o directamente, un fruto negro del desamor, un empleado emo que terminará siendo abusado laboralmente  en lugares como McDonalds, y todo por haber tenido la sensibilidad de descubrir que ese mundo navideño no solo era una ilusión, sino un operativo de distracción y de ahorro y que al final de cuentas, fue, es y será una marioneta en una obra de otros, para otros.

En definitiva, la víctima de la navidad no puede dejar atrás esa angustia de la postergación y esa idea de medir afectos por el tamaño del regalo. Estas fechas imprimen fuertemente en el espíritu de los niños el esquema de pensamiento utilitario, la idea de mejores y peores y por tanto, el resentimiento o la perversión.

También podría cagarles los festejos de año nuevo con esta pregunta:

Sabemos a ciencia cierta que esta cambiando el año? que es un año? que es el tiempo?

Piensenlón para año nuevo.

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Para ver mejor


Las alturas varían
según las circunstancias
y con ellas
la tortícolis moral.

El Chavo de hoy

la humedad fue al principio
la turgencia lacrimosa
de un milagro de cristal

cruje entre las grietas
hace frontera al andar

hay corazón en la fiesta
si el tiempo baila hasta el final

Omphalus

No habrá ningún santuario,
No habrá ningún lugar.
Desgranarás rosarios
sentado en el hangar.

Tirado en el suspiro
llamado inmensidad,
cuando te atrapa el aire
no intentes barrenar.

y si te volvés nadie
parate en un lugar,
decile a las palabras
que no sabes hablar

Callate en el silencio
el ruido no es verdad;
reíte en tu velorio,
tocame si no estás.