Pato Balseiro em pesquissa do amor

balseroHa construido una balsa, pero no para naufragar; para remontar el río.
Abajo pasan peces y piedras y algas como recuerdos del futuro.
Pato Balseiro desanda su historia rio arriba, pero no es un salmón.
No busca perpetuarse.
Su amor, Pata Vilanova, no lo espera, aunque lo desea; ella uso su fertilidad en estaciones pasadas, con otros, bajo otros cielos.  
Si Pato llega a la cumbre, se encontrarán solo por el placer de hacerlo, por el esfuerzo, por el peligro, por el recuerdo.
Y mientras empuja la caña entre las piedras, estas parecen decirle hundidas entre lágrimas “¡No vayas, no lo hagas, no vale la pena!”
A Pato no le importa; esa ha sido la forma de amar que conoció.

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Encuentro con dolina

 

Hay muertos que son empadronados en partidos para sumar votos. Así se ganan muchas elecciones, acaso la mayoría. También hay el caso de los semimuertos como yo, que son afiliados sin saberlo. 
Así me paso con el Justicialismo. 
Hace un tiempo me llegó una citación para presidir una mesa por unas internas del PJ Capital . Enfurecido me dirigí a la unidad básica más cercana a mi domicilio. Cuando llegué al punto, un muchacho de pelo largo hablaba por movicom. “¡que locura, papa!” decía. “..re-putas… si, wimpas…y, todo por un plan trabajar..”. Me miró y me hizo un gesto de que espere. Luego continuó “¿…en las tetas? ¡Quehij!”. Cuando se dio cuenta de que la conversación me interesaba, le dijo a quien tenía del otro lado de la línea que lo llamaría después. Me miró y con una sonrisa se justificó mientras señalaba el celular “son los móvil que nos dan… son gratis”. Sin dejar pasar un segundo más (ese día comenzaba mis clases de origami), le describí mi problema. Se sorprendió “¿Pero como que no querés ser un muchacho de Perón?”. “no, no quiero. Soy anarco-ecologista y creo que la utopía es un trabajo de todos, todos los días”, le contesté con seguridad. “uh, otro que cree que no es Peronista!” me dijo con una sonrisa cómplice. “¿vos sabías todo lo que hizo Perón?”. “Sí” contesté “regaló juguetes y trajo gente del campo al cinturón de Buenos Aires… y perdió el testículo izquierdo, si no me equivoco”. Tomó un teléfono viejo y mientras discaba un número me dijo “Te equivocás; lo de los juguetes lo hizo Evita, el huevo era el derecho y los descamisados vinieron solos”. Le dije que si, pero que mi problema era otro. Mientras aguardaba a que lo atiendan, me hizo el gesto de que espere. Por fin lo atendieron del otro lado del teléfono. “¿Dolina? Acá tenemos a un universitario…”. No me dejó aclararle que nada más tengo una tecnicatura en vidrieras. Solo me dijo que, antes de darme de baja del peronismo (“cosa que es más imposible que desinstalar Explorer de Windows” , me aclaró), debía hablar con un Pai Justicialista llamado Dolina. Luego presionó un botón secreto en su escritorio y una puerta se abrió. Me invitó a ingresar por el acceso secreto. Atravesé un túnel oscuro y finalmente llegué a una oficina donde me esperaba el Pai Dolina sentado tras un escritorio y flanqueado por los cuadros de Evita y Juan Domingo. Merced a excesivas cirugías, su rostro parecía de cera. En sus cachetes henchidos en botocs se insertaban dos pequeños ojos fulgurantes. Su pelo ensortijado, parecido al de Shirley Temple, era un prodigio de la microcirugía capilar. Dejó sobre la mesa el rulero que tenía en la mano para presentarse: “Soy Alejandro Dolina, artista popular. Díscúlpeme que no lo atendí afuera, pero el contacto con la atmósfera me derrite la piel”. No atiné a contestarle, detenido en las sinuosidades de su rostro sobreoperado. “usted creerá que esto son cirugías, ¿no?.”, me preguntó. “.. se equivoca. Se trata de una verdadera picadura de avispa. Me dijo el prosecretario que usted tiene intenciones de desafiliarse, querido…” hizo una pausa para mirar una hoja, luego continuó “…Hadida… ¿es un apellido chipriota?”. 
“maltés” le conteste. 
“Que interesante. maltes y no peronista. ¿Pero Anti?”. 
“no, no. Solo pro-yo”. 
“Veo, un típico caso de los 90s. Individualismo puro”. 
“puede ser. Intento ser auténtico”. 

Hizo una pausa y respiró profundo, como si mi última frase le hubiera parecido una auténtica pelotudez. Reinició su discurso: “bueno, entiendo, pero ¿usted sabe que, habiendo nacido en Argentina, usted es peronista, quiera o no?. Aún renunciando a su patria lo seguiría siendo. Incluso tal vez más. Algunos lo llaman ´nostalgia peronista´. Uno se vuelve más peronista al estar lejos de su tierra. Así como hay albúferas en la fría Islandia, o las mariposas monarcas nacen en mesoamerica, en Argentina los peronistas surgen. Así como así, por generación espontánea. El contexto marca el destino, querido Hadida.”. 

Me sentí sin argumentos. De hecho, siempre sospeché que en mi interior soy un muchacho peronista. “En realidad, el día de las elecciones tengo examen de reiki y si falto no pasaré de cinturón”, fue el último intento que ensayé para convencerlo. Su rostro de pan de utilería pareció cambiar su expresión: “Usted me ha caído simpático. He leído con fruición cada uno de los volúmenes del ´Corto Maltés´, y por eso haré una salvedad, liberándolo de esa obligación cívica tan importante para todos los compatriotas.” Tomó un folio de una carpeta, borró mi nombre de una lista y luego la depositó en un tubo neumático. “listo” concluyó. “ahora puede retirarse y hacer su reiki tranquilo. ”Gracias” le contesté, mientras me encaminaba a la puerta de salida. “un momento” me interrumpió. “¿Leyó ´Crónicas del Angel Gris?”. “No” , mentí. Entonces sacó un ejemplar y me lo firmó personalmente. “Léalo y luego me dice lo que le pareció”. 

Apenas salí de la unidad básica, fui a un local de saldos y vendí el libro por 8 pesos. Ya lo había leído hace más de diez años, y me había parecido una mezcla aberrante entre Fontanarrosa y Leopoldo Marechal, pero con la moralina de Sábato. 
Pero hay cosas que no se dicen. Una cuestión de lealtad, ¿comprenden?

Divina justicia

Batman y Robin ganandose la vida como cantantes callejeros.

Y un día, Dios se acuerda de que había creado al mundo. Porque aunque parezca tan todopoderoso, Dios sufre de ausencias, lapsus y lagunas mentales. Es que, cuando creó el tiempo, creó el recuerdo, y con él, también inventó el olvido. Dios, que es la unica criatura no creada, cayó en la paradoja que implica al creador y su criatura en una relación de interdependencia. Así se debatía el demiurgo entre la soledad sempiterna y la caravana vertiginosa del convivir. Pero todo aquel que alguna vez habló con él, sabe que gusta de bajar disfrazado de paloma, que tiene oídos y que le encantan las historias.

Por lo tanto, para que las historias tengan sentido, Diós debió olvidar los finales. Es que toda esta intrincada cuestión de crear el tiempo lo había llevado a ver las faltas y ausencias como la clave de la vida. Por lo tanto, sin carencia no nace el amor, sin guerra no es posible construir la paz, y en fin, Dios estableció, basado en su experiencia de aburrimiento sempiterno y su embole sub especie aeternitatis, que la imperfección es el motor de la existencia; motivo por el cual los humanos nos equivocamos tanto, porque la vida es un candoroso ensayo acerca de la muerte cuya firma nunca logramos plasmar. Es Dios quien mete el gancho cuando ya llegamos a la última página y queda claro que es él quien siempre se lleva todos los lauros, siendo autor absoluto de todo lo que tuvo y tendrá lugar.

Pero con la justicia le pasa algo raro. 

Para no aburrirrse Dios inventa el error, que es una de las esencias de la existencia humana. Y el error se convierte en la base de la justicia, el principio de las leyes y de los abogados. Durante siglos, la humanidad estuvo sujeta a las leyes de los hombres.
Pero luego vino un tiempo en el que aparecieron los superhéroes, seres poderosos pero vulnerables, que podían ofrecernos un atajo a la Justicia. Actuaban en paralelo, haciendo aquellas cosas que los mortales no podrían.  Así, aceleraban todos los procesos judiciales y también evitaban crímenes. Llegó un momento en que la eficacia de los superhéroes era tan demoledora, que no existía el terrorismo, ni los crímenes; ni siquiera era posible realizar acciones de protesta, ni piquetes, ni rebelarse al statusquo. El hampa desapareció de un tirón de la tierra, pues en cuanto un malechor comenzaba una fechoría, aparecía un superhéroe para interrumpirlo, empaquetarlo y mandarlo de un puntinazo a otro sistema solar. 
Pero también había injusticias invisibles a los ojos de los superhéroes. Ellos estaban comprometidos con un estilo de vida un poco tonto. Creían que los malos eran solo los que ejecutaban la maldad como si fuera siempre una causa eficiente, una mano ejecutora. Entonces eran incapaces de ver los monopolios, la censura, la sobreexplotación, el trabajo infantil, la agresión contra el medioambiente; los superhéroes habían dejado al mundo indefenso frente a las multinacionales y  el planeta se encontraba realmente peor que antes.
Llegó el día en que Dios despertó de una de sus siestas (que para nosotros duran mas que una era geológica) y se dio cuenta que algo raro pasaba en una de sus creaciones predilectas: la eliminación de los conflictos aparentes por mano de los superhéroes había provocado el final de la historia.
Dios, que mas que un coleccionista de embalzamados es un jardinero, gusta de contemplar el devenir de sus creaciones; entonces, eliminó los superpoderes de los superhéroes y restituyó la vieja injusticia, mucho más armoniosa y dinámica, proveedora de conflicots, utopías y sueños, que son los que realmente nos hacen caminar por la vida.

¿Y los héroes? A los héroes los mandó a trabajar a la plaza, a sacarse fotos de la mano de niños aburridos que para no llorar les compraron globos que a las pocas horas estarán desinflados. También algunos terminaron trabajando en Trenes de la Alegría, teniendo que soportar a solteronas que les tocaban el bulto con el pretexto de que habían tomado sidra y estaban descontroladas; otros acabaron trabajando como taxi-boys, porque los homosexuales los veian enfundados en esos calzones que usan los superhéroes y les ofrecían cualquier cantidad de plata por un poco de sexo.  
 Así  fue que la era de los superhéroes terminó de una forma penosa.

Hoy nos toca el turno a los sub-héroes.

En el Mercado de Culos

El mercado del culo es clandestino. No hay mucha gente que sepa el lugar exacto donde se encuentra emplazado el emporio en el que circula el mayor tráfico ilegal de culos. “Culandia”, para aquellos que pasaron por sus góndolas eligiendo su proxima retaguardia, o bien llevandose un culo envuelto para regalo, este oscuro negocio implica una cadena de tareas y negocios turbios, que si todavía el tiempo no te las derrumbó, mejor comiences a cuidar tus nalgas.
Estos son los agentes implicados en el nefasto negocio:

1-Cul Hunters: el eslabón más linyera de la cadena. Se trata de informantes urbanos que marcan con una tiza los mejores culos o los mas vendibles. Los criterios son redondez, tamaño y hasta piel. Cuando un Cul Hunter ubica a un posible “donante”, lo marca, y llama a un Rompeculos.

2-Rompeculos: se le dice así en la jerga de los traficantes de culos a aquellos que encuentran la manera de vulnerar la seguridad del donante y conseguir una situación optima para ejecutar la incisión del culo y su buen drenaje, asi como las vías para escapar con el organo. Este procedimiento es caro porque se necesita una heladera Euro-Collins, cuya formula de composición electrolítica similar a la intracelular esta orientada a reducir el edema celular, proveyendo un ambient hiperosmolar donde el culo puede preservarse varias horas hasta ser llevado a un ambiente bioquímico adecuado.

3-Cirujano: los cirujanos juegan un rol imnportante en la organización, ya que es quien realiza la insicion que permite extraer el culo y luego realiza el trasplante de culo cuando este ya ha sido vendido. Dentro del submundo de la cirujía de culos fue trístemente célebre el “Dr.Manzana”, famoso por sus relaciones oscuras con el mundo de la politica, las modelos y el poder. Murió extràñamente en la carcel, aún sin sentencia.

4-Logistica: el trafico de culos es internacional y la mercadería se traslada en camiones, lanchas, autos, avionetas y barcos.

5-Medios: el culo es el objeto de adoración de estos tiempos. Los multimedios tienen grandes Gestores de Imagen de Culo. Son los que se encargan de imponer las nuevas morfologias nalgarias a traves de las tapas de revista, en la tv y hasta en la radio. Consiguen notas pseudo-científicas donde promueven nuevas tecnicas quirurgicas como blanqueamiento de ano, depilacion eterna y todo aquello que acerque a los clientes a este horrendo submundo: el del trafico de culos.

Tambien nosotros estamos participando de la cadena, cuando pedimos del otro el mejor culo posible. Generamos angustias culeras, fragilidad e inseguridad en la retaguardia, y finalmente, participamos con el resto de la sociedad en el impulso a un mercado negro del culo.