Laberinto de traiciones

La vida es un laberinto de traiciones.
Hoy por ti, mañana por mí.
O algo así.

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un parto mas

me encuentro en la juventud de mi madurez, es decir, de alguna forma soy adolescente. Adolezco.

mis deseos inconfesables no me dejan otra opción que tirar todo por la borda.

soy un fantasmas oculto en un pasadizo y mis sábanas el síntoma de un  temor níveo y sin aliento.

salir a la luz de un nuevo segundo en el dolor de persistir resignado, parado frente al viento y su erosión lenta.

he acumulado suficientes horas de tedio como para ser un muerto seguro, de esos que no salpican ni sangre ni lágrimas ni tinta.

no espero las respuestas en el tiempo. ya me ha dicho que el siempre es ahora.

esta condena de dejarse atras sin olvidar

esta palabra sin garganta ni signo ni sonido

este paredón eterno que nos separa del sueño.

Can urbano

Descender de una jauría errante
para descubrir en la alcantarilla
el sabor del pasado

todos los mares el mar
y yo aca naufragando

entre la arena y la cal
entre tu mano y mi mano

un perro mudo de aullidos
ante la luna llorando

 

 

Instrucciones para ser un héroe anónimo

Consigue un pote de betún y úntalo en tu rostro.
Vas a hacer tus cosas como si fueras invisible, con sigilo.
Haz lo que hagas por amor a un valor supremo
como Dios, el Amor, la Patria, o por una Ideología.

Eres para todos menos para ti y los tuyos.
Piensa que tus logros serán un bién para muchos que no tú.
En el mejor de los casos,
te conformarás con amor como toda paga.

Tomarás un arma. Un cuchillo.
Cosecharás el odio.
Provocarás el dolor ajeno.
Te arrastrarás en el barro de trincheras por la noche.
Te pintarás la cara de negro.
Contendrás la respiración.
Le dirás “adiós” a todo.
Matarás con un cuchillo caliente.

Serás despedazado hasta que tus partes
se conviertan en lodo rojo, carne y huesos.

No tendrás nombre mientras vivas;
cuando mueras,
le pondrán tu nombre
a otro que no fuiste.

El boludo que se acordaba de todos los ruidos


-Ud. sufre de ecomnemes. Esas cosas que escucha Ud. solo son recuerdos que han quedado reverberando, por así decirlo, en su cabeza.

-¿Pero que dice? ¿que lo que entró por mis oídos sigue rebotando aquí adentro después de tantos años? Mire, cada tanto  escucho un tipo diciendo “¡Puje, puje!”, un bebé llorando y luego algo horrendo.

-¿Horrendo?

-Si. Unas mujeres cuchichean y dicen que “se parece a El Otro”.

Los recuerdos se van acumulando en su cabeza y poco a poco ya no puede escuchar la voz de su conciencia. Su mente es un batifondo, parece el ensayo de una orquesta juvenil de principantes en medio de una huelga céntrica. En su cabeza se mezcla todo: la risa de la mujer que amó, los ruidos de la fábrica donde trabajaba, un pesado del fútbol que siempre decía “pasala”, los disparos en las manifestaciones, los cubiertos apilándose de las pizzerías del centro, el bufido neumático de los colectivo. El tipo no aguanta más tanto ruido, deja de escucharse a sí mismo y pierde la conciencia de sí, la capacidad de reflexionar. Pero antes de volverse loco, se faja un tiro.Lamentablemente tiene la cabeza tan dura que la bala queda alojada adentro y queda medio tarado.

Asi que vive el resto de su vida de mierda con un sonido de disparo rebotando en la cavidad craneana.

Santa Klaus, un tipo polémico

Si reflexionan acerca de como nació Papa Noel y  cómo se masificó hasta convertirse en símbolo de la navidad, sería natural que comiencen a alejar a sus seres queridos de esas creencias, iconografías y costumbres. La influencia de Papá Noel es nefasta en las relaciones humanas, y como ejemplo me quiero detener en el hecho fundamental de la navidad: los regalos. Los niños mas o menos inteligentes pueden averiguar cómo son los regalos de sus pares, coetáneos. Sería lógico que los chicos que reciben pocos regalos o no justamente los regalos que desean, piensen que los que tienen regalos más “deseados” (esto lo definen sus pares), hayan hecho mas méritos para recibirlos. O directamente, sean mejores, más queridos o más afortunados. La lógica de la meritocracia es muchas veces, lógica de opresión.
Luego, la idea de postergación, que evoca al mito de Tántalo: los niños que tienen el privilegio de recibir la visita de Papa Noel, verán los regalos bajo el pino, ese símbolo de la colonización ambiental. Tendran tiempo para ejercitar su imaginación, pero no podrán abrirlos hasta que los adultos lo decidan. Luego, en las casas de clase media, los regalos de la abuela serán calzones o medias, el invitado extrafamiliar o el tio amarrete,  no llevarán nada o aportarán una baratija de compromiso, como un llavero del hombre araña. Luego está el regalo grande, el esperado. En el caso del niño rico, sabe que va a recibir siempre lo que pide, por lo que su problema es el aburrimiento; ese tedio es una mezcla de omnipotencia con inconformismo que lo llevará a buscar el poder y tal vez a meterse en el mundo de la política.
Para el común de los niños, a medida que van creciendo, los regalos son más utilitarios. Y con el crecimiento viene la decepción: “eran los padres”. Los chicos detectan que los padres le regalan ese día cosas que tendrían que comprarle de alguna u otra manera, como calzado o útiles escolares. Esto desata un montón de sentimientos;  empieza la especulación infantil sobre las fechas y los feriados, y por lo tanto, crea un burócrata; también el niño puede devenir  un puber autodestructivo con riesgos de caer en la droga o ingresar a sectas; o directamente, un fruto negro del desamor, un empleado emo que terminará siendo abusado laboralmente  en lugares como McDonalds, y todo por haber tenido la sensibilidad de descubrir que ese mundo navideño no solo era una ilusión, sino un operativo de distracción y de ahorro y que al final de cuentas, fue, es y será una marioneta en una obra de otros, para otros.

En definitiva, la víctima de la navidad no puede dejar atrás esa angustia de la postergación y esa idea de medir afectos por el tamaño del regalo. Estas fechas imprimen fuertemente en el espíritu de los niños el esquema de pensamiento utilitario, la idea de mejores y peores y por tanto, el resentimiento o la perversión.

También podría cagarles los festejos de año nuevo con esta pregunta:

Sabemos a ciencia cierta que esta cambiando el año? que es un año? que es el tiempo?

Piensenlón para año nuevo.

Para ver mejor


Las alturas varían
según las circunstancias
y con ellas
la tortícolis moral.