Sueños Proyectiles

Si me encuentras en la plaza,
arrojando con mis manos
piedras contra el orden
que crean los humanos
me veras rifando anhelos
recuerdos juveniles,
de como mis proyectos
se volvieron proyectiles.

Can urbano

Descender de una jauría errante
para descubrir en la alcantarilla
el sabor del pasado

todos los mares el mar
y yo aca naufragando

entre la arena y la cal
entre tu mano y mi mano

un perro mudo de aullidos
ante la luna llorando

 

 

Instrucciones para ser un héroe anónimo

Consigue un pote de betún y úntalo en tu rostro.
Vas a hacer tus cosas como si fueras invisible, con sigilo.
Haz lo que hagas por amor a un valor supremo
como Dios, el Amor, la Patria, o por una Ideología.

Eres para todos menos para ti y los tuyos.
Piensa que tus logros serán un bién para muchos que no tú.
En el mejor de los casos,
te conformarás con amor como toda paga.

Tomarás un arma. Un cuchillo.
Cosecharás el odio.
Provocarás el dolor ajeno.
Te arrastrarás en el barro de trincheras por la noche.
Te pintarás la cara de negro.
Contendrás la respiración.
Le dirás “adiós” a todo.
Matarás con un cuchillo caliente.

Serás despedazado hasta que tus partes
se conviertan en lodo rojo, carne y huesos.

No tendrás nombre mientras vivas;
cuando mueras,
le pondrán tu nombre
a otro que no fuiste.

el secreto de los ácaros

la mañana violada sobre la cama con las cortinas flotando sobre ruidos de la calle
frío hospitalario de ventanas abiertas y el esqueleto de una casa invadida por el cambio
locutores radiofónicos usurpando la última paz
estrujando el corazón contra el principio del desperdicio, sobre la pelvis
la revolución de arrancarte la piel y maquillarte con portland
y tener la mente en blanco entre un sanguche de almohadas,
oir el secreto de los ácaros hasta captar su mensaje:
“vete”
y luego pensar “¿qué habrán querido decir?”
vete.

Omphalus

No habrá ningún santuario,
No habrá ningún lugar.
Desgranarás rosarios
sentado en el hangar.

Tirado en el suspiro
llamado inmensidad,
cuando te atrapa el aire
no intentes barrenar.

y si te volvés nadie
parate en un lugar,
decile a las palabras
que no sabes hablar

Callate en el silencio
el ruido no es verdad;
reíte en tu velorio,
tocame si no estás.

Esa tristeza que tienes

tristeza

Tristeza de manantial,
tristeza de rio y mar,
tristeza de la ciudad
que esta seca de llorar.

Tristeza que brilla igual
en medio del esplendor,
tristeza porque el final,
tristeza de tanto adiós.

Desde mi azotea

farolito

Desde mi azotea, el firmamento
es porteño y oriental.
Y el  gato negro en la frontera,
que por más  baño de luna,
siempre huele muy mal.